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Emiliano Zapata

En septiembre de 1909 Emiliano Zapata fue elegido como presidente de la Junta de Defensa de Anenecuilco con el propósito de recuperar las tierras de los pueblos que habían sido usurpadas por las haciendas azucareras. Desde ese momento –y hasta el día de su muerte - se convirtió en el jefe indiscutible al que todos respetaban y querían, al grado de que algunos de sus hombres llegaron a considerarlo como un padre.




Emiliano Zapata

Entre los placeres que tenía el general Emiliano Zapata estaba el de echarse un trago. Dependiendo de la ocasión, podía tomarse una cerveza o bien una copita de cognac, que era su bebida preferida.

 

 

Emiliano Zapata

La noche del 10 de abril de 1919 el cuerpo sin vida del general Emiliano Zapata llegó a la ciudad de Cuautla. A la mañana siguiente, y durante casi veinticuatro horas, el cadáver del “Atila del Sur” fue expuesto en los portales del Palacio Municipal. Frente a él desfilaron no solamente los lugareños y gente de los alrededores, sino también muchas personas que se trasladaron desde la ciudad de México.




Emiliano Zapata

Eufemio y Emiliano Zapata tenían esa complicidad que suelen tener los hermanos. Ambos se habían lanzado a la Revolución en 1910 y aunque Eufemio era el mayor le tenía un gran respeto al General en jefe a quien llamaba “El hermano”. Emiliano, por su parte, le tenía un gran cariño y confianza por lo que le encomendaba las comisiones más delicadas. Cuando Emiliano se enteró de la trágica muerte de Eufemio, la pena lo enmudeció a tal grado que durante días no le dirigió la palabra a nadie, ni siquiera a sus amigos más íntimos.

 

 


Emiliano Zapata

 

Después de la toma de Cuautla en mayo de 1911, Emiliano Zapata se trasladó a Cuernavaca con sus hombres y en la estación del ferrocarril lo recibió el general guerrerense Manuel D, Asúnsolo. De esta manera, los zapatistas reivindicaban su posición como revolucionarios en Morelos.

 

 

 

Emiliano Zapata

Antes de la Revolución Emiliano Zapata se dedicaba a la compra y venta de caballos, entre otras cosas; esto le valió la reputación de ser un gran conocedor en la materia. Su fama le ayudó para evadir una forzada estancia en el ejército ya que el hacendado Ignacio de la Torre intercedió por él para contratarlo como su caballerango. Emiliano había aprendido a sentir el orgullo que significaba montar un buen caballo.

 

 

 

Emiliano Zapata
“Por ser una noticia de la más alta importancia para la consolidación del gobierno constituido, y para la paz de la República, tengo la honra de informar a usted que hoy a las 9:30 pm llegó a esta ciudad [Cuautla] el ciudadano coronel Jesús Guajardo con sus fuerzas trayendo el cadáver del celebre cabecilla suriano Emiliano Zapata que por tanto tiempo ha sido el alma de la rebelión en esas regiones y había sabido mantenerse fuera del alcance de las mas activas persecuciones que se le habían hecho.” General Pablo González, 10 de abril de 1919.

 

 

 

Emiliano Zapata
Por disposición del general Pablo González los “más honorables ciudadanos” de Cuautla certificaron que el cadáver que se encontraba expuesto a las afueras del Palacio Municipal era el de Emiliano Zapata. Sin embargo, el pueblo que lo conoció durante la lucha nunca dio crédito a lo que miraba; y antes al contrario, la gente supo que se había marchado con un compadre suyo a Arabia.

 

 

 

Emiliano Zapata
A finales de 1914 los zapatistas ocuparon la ciudad de México como parte del gobierno de la Convención. Su presencia, que en un principio había generado cierto temor, se transformó con el paso de los días en un gran acontecimiento que se traducía en los gritos de ¡Viva Zapata!

 

 


Emiliano Zapata

A principios del siglo XX la hacienda de Chinameca era una de las más extensas y prósperas del estado de Morelos. Durante la Revolución se convirtió en uno de los principales escenarios de la guerra debido a su cercanía con el Cuartel General de Tlaltizapán, y fue el lugar elegido por el coronel Jesús Guajardo para terminar con la vida del general Emiliano Zapata.


 


Emiliano Zapata

El puro se convirtió en uno de los compañeros inseparables del general Emiliano Zapata. Se le podía ver posando con él para las fotografías o gozando de una bocanada de tabaco lo mismo durante una batalla que mientras disfrutaba de una tranquila tarde en la plaza pública de Tlaltizapán.

 

 

Emiliano Zapata

“La indumentaria del general Zapata en el vestir, hasta su muerte, fue de charro: pantalón ajustado de casimir negro con botonadura de plata, sombrero charro, chaqueta o blusa de holanda, gasné al cuello, zapatos de una pieza, espuelas de las llamadas amozoqueñas y pistola al cinto.” Serafín Robles, general zapatista.

 

 


Emiliano Zapata

La lucha agrarista encabezada por Emiliano Zapata se nutrió esencialmente de los hombres del campo; sin embargo, con el paso del tiempo se le fueron sumando otros personajes que con sus ideas enriquecieron al Ejército Libertador del Sur.

 

 


Emiliano Zapata

Las aspiraciones de los zapatistas quedaron plasmadas en el Plan de Ayala que fue suscrito el 28 de noviembre de 1911. En su artículo sexto se establecía que los pueblos entrarían en posesión de los terrenos, montes y aguas que hubieran sido usurpados por los hacendados, científicos o caciques a la “sombra de la tiranía y de la justicia venal”.

 


Emiliano Zapata

“No peleé por eso, peleé [por] las tierras [y para] que se las devuelvan, a mí no me importa la política” fue la respuesta de Emiliano Zapata al Centauro del Norte cuando éste le dijo: “A ti te toca”, luego de que él se hubiera sentado en tono de mofa en la silla presidencial; esto ocurrió en el encuentro que tuvieron ambos en Palacio Nacional durante su estancia en la ciudad de México, en diciembre de 1914.



Emiliano Zapata

El 18 de agosto de 1911 el general Emiliano Zapata recibió en la estación del Ferrocarril Interoceánico de Cuautla a Francisco I. Madero. Dos hombres de buena voluntad intentaron arreglar sus diferencias, pero el clima hostil de esos días en vez de acercarlos los separó irremediablemente.

 

 

Emiliano Zapata

Emiliano Zapata acompañado del norteamericano George Carothers, Amador Salazar, Benjamín Argumedo y Manuel Palafox.

 

 


Emiliano Zapata

Rosa King, propietaria del Hotel Bellavista de Cuernavaca y quien conoció a Zapata durante la Revolución, lo describe como un hombre moreno “como suelen serlo los hombres de Cuautla, y bajo el bigote negro y espeso relucían los hermosos dientes blancos. Vestía el traje de charro de los rancheros, siempre pulcro aunque, como el suyo, estuviera hecho de burdos materiales.”

 

 


Emiliano Zapata

Emiliano Zapata Salazar, hijo de Gabriel Zapata y Cleofas Salazar, nació el 18 de agosto de 1879 en el pueblo de Anenecuilco, Morelos.